El Búnker

Disfruta un verano épico con Héroes de la Biblia.

¿Aburrido en vacaciones? ¡No más! Únete a nuestro Curso Bíblico diseñado especialmente para adolescentes como tú y descubre las historias fascinantes de jóvenes que marcaron una diferencia en su generación por ser fieles a Dios.

¿Qué encontrarás? Dinámicas, juegos, alabanzas, concursos, nuevas amistades y mucho más. Este curso es gratuito, abierto para adolescentes de 13 a 20 años.

Te esperamos del 05 al 11 de agosto. El horario es de 10:00 am a 13:30 pm. La cita es en el Salón de la CNPC “Bethel”, ubicado en calle 16 de Septiembre 24, San Andrés Totoltepec, Tlalpan, Ciudad de México.

José, el esclavo que llegó muy alto

Uno de los ejemplos más famosos de un joven usado por Dios es José. Después de ser rechazado y vendido por sus hermanos cuando tenía solo 17 años, José acabó cuidando la casa de uno de los hombres más poderosos en Egipto, a saber, Potiphar. José se comportó de una forma magistral en todo, aun cuando la esposa de Potiphar quiso seducirle. José se mantuvo recto en todo momento y el Señor le exaltó a la diestra del Faraón con el fin de preservar al pueblo de Israel y a los hermanos suyos que le habían vendido años antes.

David, el pastorcillo que llegó al trono

Hoy día tendemos a pensar en David como el rey más importante de toda la historia de Israel. Era fuerte, valiente y un hombre “conforme al corazón de Dios”. No obstante, David empezó su vida en el anonimato, pastoreando las ovejas de su padre mientras sus hermanos mayores iban a pelear contra los filisteos. Seguramente David pasó sus días alabando al Señor y vio cómo Dios le libraba de peligros en el campo (osos, leones y otros animales salvajes). Dios fortaleció al joven David en el lugar secreto con el fin de usarle poderosamente en la nación de Israel. Su fe en Elohim le llevó a oponerse al gigante filisteo Goliat y a partir de su victoria, el joven David se convirtió en uno de los hombres más famosos y temidos del Medio Oriente.

El impecable Daniel

Es cierto que Daniel llegó a ser un hombre mayor en Babilonia, pero comenzó siendo un muchacho. Fue escogido para cargos especiales en el extranjero porque era excelente en todo lo que hacía. Se esforzó tomando sus estudios en serio, y luego Dios le usó en el momento oportuno para dar testimonio del Dios
de Israel a los caldeos. Tanto Daniel como sus tres amigos son buenos ejemplos que nos enseñan que los hijos e hijas de Dios somos llamados a ser buenos estudiantes y trabajar infatigablemente para glorificar el nombre del Señor en nuestras vidas.

El chico con la pequeña comida

Jesús alimentó a más de 5 mil personas, utilizando de manera milagrosa, la sencilla comida de un joven. ¿Cómo se llamó? No lo sabemos. Pero sí sabemos que estuvo dispuesto a dar todo lo que tenía al Salvador. “Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos?” (Juan 6:9). Jesús tomó la pequeña ofrenda y lo usó para dar de comer a miles de personas. Aunque no tengamos mucho, si ponemos lo que poseemos en las manos de Cristo, Él podría hacer maravillas con aquello. No hace falta ser famoso ni alguien importante para ser usado por el Señor.

La bella reina Esther

A pesar de su juventud, belleza y posición privilegiada como reina, mantuvo su temor a Dios y su integridad. Su belleza la llevó a ser elegida como la nueva reina del rey Asuero. A pesar de vivir en un entorno pagano, Esther siguió las enseñanzas de su fe. Mantuvo su identidad judía en secreto, pero nunca dejó de temer a Dios y cumplir sus preceptos. Cuando el pueblo judío enfrentó una amenaza mortal, Esther arriesgó su vida al presentarse ante el rey sin ser invitada. Esther demostró que incluso en posiciones de poder, se puede actuar con integridad para honrar a Dios. Su historia inspira a los jóvenes a ser valientes, fieles y a usar su influencia para el bien. La vida de Esther nos enseña que la belleza exterior no debe eclipsar la belleza interior, y que el temor a Dios y la valentía pueden cambiar el curso de la historia.