La sana doctrina sigue vigente, nunca pasa de moda

Lectura: 1 Timoteo 1:1-11.

Texto base: 1 Timoteo 1:3-4. “Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando partí para Macedonia, para que requirieses á algunos que no enseñen diversa doctrina, 4 Ni presten atención á fábulas y genealogías sin término, que antes engendran cuestiones que la edificación de Dios que es por fe; así te encargo ahora”.

INTRODUCCIÓN

Hoy en día vivimos en una época en la cual, como ninguna otra en la historia, se difunden nuevas doctrinas y corrientes religiosas. Ahora bien, ¿qué actitud debemos tener los cristianos frente a esta avalancha de doctrinas?

El pasaje alrededor del cual recapacitaremos hoy nos permite ver que: “Tenemos el encargo urgente de defender La Sana Doctrina pues está siendo amenazada”.

I. ¿CUÁL ES EL ENCARGO?

1. Preservar la sana doctrina. vers. 3, 5

Pablo escribe esta carta a Timoteo porque había dentro de la iglesia algunos maestros alterando sutilmente el evangelio de la gracia que él había predicado. Todo parece indicar que se trataba de judaizantes, es decir, judíos conversos al cristianismo que se resistían a dejar su estricto apego al cumplimiento de la ley. Por ello en los vers. 8-10 “Sabemos empero que la ley es buena, si alguno usa de ella legítimamente; 9 Conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, 10 Para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria á la sana doctrina”. El apóstol aclara el papel que ocupa la ley, expone que es buena usarla legítimamente pero que no puede concebirse como el medio que proporciona la salvación. Dios le había encomendado a Pablo el evangelio de la Gracia, según la cual la salvación no es por el cumplimiento de la ley sino por la fe en la obra redentora de Cristo en la cruz.

Es por esto que el Apóstol Pablo da a Timoteo un ENCARGO de proteger este evangelio o Sana Doctrina. ¿Creen ustedes que hoy está amenazado el evangelio? Basta con buscar en lps medios de comunicación como la televisión y el radio, o red social cristiana una CONEXIÓN, para descubrir que muchas de las enseñanzas que se tratan allí no son las mismas que hemos recibido en la iglesia y toman distancia de este evangelio de la gracia. Y es inevitable la sensación de: ¿será que me estoy perdiendo de algo?

Pero no contento con exhortar a Timoteo a preservar la doctrina, pasa inmediatamente el apóstol a hablarnos de la calidad de este evangelio.

Nos dice el apóstol que ver.5: “Pues el fin del mandamiento es la caridad nacida de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida”. La doctrina de la fe entonces es fundamentalmente un acto de amor de Dios. Cada uno de nosotros hemos sido alcanzados por ese amor.

II. ¿CÓMO CUMPLIR EL ENCARGO?

“Tenemos el encargo urgente de defender La Sana Doctrina pues la iglesia está siendo amenazada”

1. Defensa activa. ver. 3

Pablo exhorta a Timoteo a que instruya a estos maestros que están enseñando otra doctrina para que no sigan pervirtiendo la verdad.

1 S. Pedro 3: 15 nos explica: “Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones, y estad siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia á cada uno que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”.

2. Testimonio vivo. ver. 18.

Se ha cruzado con personas que hablan y hablan del evangelio, pero que no lo viven? Porque sólo hablar del evangelio no nos capacita para vivir el evangelio. El poder del evangelio no está sólo en la elocuencia sino especialmente en la vivencia.

Entonces la vivencia del evangelio con pasión, con alma, vida, es una forma de defensa de la doctrina, sin duda, la más importante. Por eso Pablo exhorta a Timoteo: ver. 18 “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme á las profecías pasadas de ti, milites por ellas buena milicia”.

Algunos de los elementos que caracterizan la sana doctrina son: La fe no fingida, el corazón limpio y la buena conciencia. Esto es INTEGRIDAD.

Ahora bien, ser íntegro significa ¿no pecar? De ninguna manera, significa luchar para ser cada vez mejores. La búsqueda de integridad tiene que ver con batallar con nuestro pecado tomados de la mano de Dios.

Quizás ahora mismo estemos batallando con algún pecado y tal vez sintamos que se acabaron nuestras fuerzas, que no podemos más, que inevitablemente estamos dominados por ese pecado; pero quiero recordare que Jesús no vino a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. Dios conoce muy bien nuestro corazón y quiere alentarnos.

III. ¿QUÉ CONSECUENCIAS TRAE MENOSPRECIAR EL ENCARGO?

1. Apostasía: vers. 6, 19
6 “De lo cual distrayéndose algunos, se apartaron á vanas pláticas; 19 Manteniendo la fe y buena conciencia, la cual echando de sí algunos, hicieron naufragio en la fe”.
Anteriormente la apostasía era fácil de identificar y la asociábamos por ej. Con los Testigos de Jehová, Mormones y ateos etc. Pero ahora es tan sutil; y lo es porque parte supuestamente de la Escritura misma, sólo que esta es manipulada para que justifique uno u otra doctrina. Los versículos. son sacados de su contexto como pretexto. ¿No refirió Satanás a Jesús algunos pasajes bíblicos en el desierto? Salían de la Escritura pero no los aplicaba correctamente.

San Pablo nos enseña que en la vivencia genuina de la sana doctrina reside también el poder para reflejar una conducta íntegra, agradable a Dios.
Dice 2 Tim. 2:16: “Mas evita profanas y vanas parlerías; porque muy adelante irán en la impiedad”.

2. Pérdida de comunión. ver. 20

En este versículo San Pablo coloca como ejemplo de apostasía a Himeneo y Alejandro, dos cristianos que habían sido sus colaboradores y dice; “De los cuales son Himeneo y Alejandro, los cuales entregué á Satanás, para que aprendan á no blasfemar”. Dura expresión es esta y algunos comentarios sugieren que debe entenderse como una medida de disciplina que consistía en apartarlos de la iglesia buscando que recapacitaran.

Ante este panorama engañoso cabe retomar la frase de un pensador cristiano que dijo: “La iglesia verdadera es aquella que cuando se cuenta su historia se parece a la de Jesús”.

Hoy que la Sana Doctrina está siendo amenazada debemos levantarnos para defenderla. San Pablo nos desafía a “sacar la cara por la doctrina”. No es suficiente con apagar el televisor, el radio, o no ver las publicaciones de las redes sociales o pegar calcomanías en nuestras puertas que digan: “aquí somos presbiterianos y no vamos a cambiar de religión. No insista”. Es necesaria una defensa del evangelio que parta de la convicción personal y especialmente de una vivencia auténtica.

CONCLUSIÓN

La sana doctrina es un tesoro acechado por ladrones. Como soldados del Reino de Dios debemos defenderla. ¿Qué clase de soldado somos? De los que la defienden o de los que piensan que la doctrina ha pasado de moda.

El apóstol pablo ruega a todos los soldados para que con pasión, y entrega defiendan la sana doctrina. Está invitado a formar parte de este gran escuadrón.

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