Doctrinas Distintivas de las Iglesias Reformadas

Convencionalmente y para una mejor comprensión de nuestro estudio, dividiremos las Doctrinas en tres clases: Las Universales, las Evangélicas y las Distintivas.

Las Doctrinas Universales, son aquellas que todo mundo cree y acepta como verdades inobjetables. Dichas doctrinas se hallan implícitas y también ampliamente explicadas en la Palabra Revelada de Dios, como: La existencia de Dios; La Vida después de la muerte; La encarnación del Señor Jesucristo, etc.

Las Doctrinas Evangélicas, son aquellas enseñanzas que aceptan y creen únicamente las Denominaciones Evangélicas. Tales doctrinas, como: La Santísima Trinidad; El Nacimiento Virginal de Cristo; La Divinidad de Cristo; La Personalidad del Espíritu Santo; La existencia del cielo y del infierno; La inspiración plenaria de la Biblia; La Segunda venida de Cristo al mundo, etc.

Las Doctrinas Distintivas
, son aquellas que cree y acepta una Denominación en particular y que no aceptan otras. Estas doctrinas hacen distinta a una denominación de otra.

Las Iglesias Reformadas, a las que pertenece la Iglesia Presbiteriana, sostienen cinco doctrinas, que son fundamentales y distintivas de su fe; a la vez constituyen las columnas y la fortaleza de su estructura como denominación y la herencia inapreciable que le ha tocado por la Gracia de Dios en Cristo, Salmo 16:6, y son los siguientes:

1. La depravación total de la naturaleza humana, Rom. 3:23.
2. La elección incondicional, Efes. 1:4,5.
3. La Salvación por Gracia, Efes. 2:8
4. La seguridad de la Salvación, Juan 10:27-28
5. La perseverancia de los santos, 1 Tes. 5:23

EXPLICACIÓN DE LA DOCTRINA

I. LA DEPRAVACIÓN TOTAL DE LA NATURALEZA HUMANA

Las Santas Escrituras enseñan que el pecado entró en la naturaleza humana por la desobediencia de Adán y Eva, la primera pareja, Rom. 5:12 y por la comisión de un pecado; pero éste desencadenó una serie de pecados que se han hecho incontables, afectando a todos los hombres que descienden de Adán y Eva por generación ordinaria.

a) El pecado entró en el hombre por seducción de Satanás, Gén. 3:13; 2 Cor. 11:3. El hombre, sin embargo, obró libremente, conforme a su estado santo, pero falible. (Los ángeles y los hombres redimidos, son santos infaliblemente, más este último modo de su santidad, no es por esencia de su naturaleza, sino por la gracia de Dios que les es otorgada y añadida a su naturaleza, por la que los sostiene directamente con su poder.

b) Por el primer pecado, Adán y Eva, cayeron de su justicia y santidad originales, rompiendo su comunión con Dios, quedando muertos y en sus pecados. Gén. 3:7,8; Ecles. 7:29; Rom. 3:23. Esta corrupción se extendió a todas las partes de su cuerpo y facultades del alma. (Afectó su voluntad, inteligencia, pasiones, afectos, conciencia, apetitos y sentimientos, Gén. 6:15; Rom.1:18-32).

c) Siendo Adán la cabeza, el representante federal de la Raza Humana, el pecado fue imputado a todos sus descendientes por generación ordinaria, Rom. 5:12; 1 Cor. 15: 21,22,45,49.

d) De esta corrupción original, se sigue que carecemos de: (1) Disposición espiritual y aptitud para el bien, Rom. 5:6; 8:7; (2) Inclinación hacia el bien, Gén. 8:21; Rom. 3:10,11,12; (3) De ella dimanan todas las transgresiones actuales, SAntg. 1:14,15; MAt. 15:19.

e) Esta corrupción dura toda la vida aún en los regenerados, Rom. 7:14,17,18; pero a ellos Dios los gobierna con castigos correctivos, mientras que a los no regenerados los trata con castigos penales, Heb. 12:3-17.


II. LA ELECCIÓN INCONDICIONAL

“La elección incondicional, es un acto eterno de Dios, por el cual, según su Gracia soberana y no a causa de cualidades previstas en sus criaturas, escogió, no a todos, sino a un número definido de personas pecadoras para que sean los beneficiarios de la expiación de Cristo. Los elegidos o beneficiarios de la expiación obrada por Cristo, quedan sujetos a las operaciones transformadoras del Espíritu Santo y por fin hehcos herederos de las bienaventuranzas celestiales”, R. E. W.

Dicho en otras palabras, es el ejercicio efectivo de la voluntad, beneplácito y soberanía de Dios para extender su justicia, misericordia y amor para con un número definido de personas a quienes eligió desde la eternidad, para que gocen de la vida eterna por la expiación obrada por el sacrificio de Cristo. Tito 1:2.

La elección incondicional es una parte de la doctrina comúnmente llamada PREDESTINACIÓN, que a su vez se divide en dos parte: Elección y Reprobación. La elección incondicional, surge del decreto eterno, inmutable y soberano de Dios, con el cual determina todos los eventos que sucedan de cualquier clase que sean. Rom.9:22,23; Prov. 16:4. la elección incondicional, tiene que ver exclusivamente con aquellos ángeles y hombres que Dios escogió para la vida eterna. La elección es incondicional porque no median condiciones como buenas obras, fé, arrepentimiento perseverancia, amor, obediencia, etc., para que El los haya elegido. Es eterna, porque fue hecha antes que el mundo fueses. Es inmutable, porque no cambiará el pensamiento de Dios respecto a sus elegidos y finalmente, alcanzará la gloria de la Justicia Divina.

Esta doctrina, se prueba por una gran variedad de pasajes bíblicos, de los cuales a continuación cito algunos: Juan 6:37; 15:16; Hech.13:48; Rom. 8:30; Efes. 13:6; Col. 3:12-13; 2Tes. 2:13-14; 1Ped.1:2.

El registro de los elegidos fue hecho en el Libro de la Vida, y en el Juicio Final, se respetará lo que esta estipulado allí, Apoc. 20:15.

La elección es soberana, Efes. 1:5-11; Mat. 11:25-26; Juan 3:12-13; Rom. 9:16-21; y abarca a un número definido 2 Tim. 2:19; Juan 13:18; Sal.42:4; Heb. 12:23; Apoc. 20:12,15; Hech.13:48.

III. LA SALVACIÓN POR GRACIA

Si la elección es incondicional y para la vida eterna, se sigue entonces que la salvación tiene que ser por Gracia, esto es, sin mediar mérito alguno en los elegidos, Efes. 2:8. pese a esto, los elegidos tienen que ser sometidos a un orden de redención establecido por Dios: 1) Elección, 2) Expiación, 3) Llamamiento (incluyendo arrepentimiento, fé, regeneración y abandono del pecado), 4) Justificación, 5) Adopción, 6) Santificación y 7) Glorificación o estado de perfección. Ningun elegido va directamente a la vida eterna, sin pasar antes por este proceso de expiación, Rom. 8:28-30; 1 Pedro 1:2-5; 1:18-21.

Por este número de elegidos, que se encuentran en el Libro de Vida, el Señor Jesucristo se humanó, sufrió las miserias de esta vida, murió en la cruz, fue sepultado, permaneció por algún tiempo bajo el poder de la muerte descendió a los infiernos (abismos) y resucito de entre los muertos. Por ningún otro hizo todo esto, sino sólo por sus elegidos. A este número definido de redimidos, que solamente Dios conoce, son hechas eficaces todas las promesas de su Santa Palabra.

IV. LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN

Esta doctrina tiene que ver con el hecho de que en los redimidos existe una persuasión, ciertísima de que son verdaderos cristianos y son salvos, no que serán salvos, sino que lo son ahora. Gál.2:20; 2 Cor. 13:5; no así los no regenerados, ellos alimenta una seguridad infundada y consuelan su corazón pensando que podarán conformarse con lo que Dios determine o tal vez Dios tome en cuenta lo “bueno” que han hecho y tal vez sean salvos.

Distinciones de esta doctrina. 1) La seguridad verdadera, se produce por una humildad, sincera; las falsas, por un orgullo espiritual, 1 Cor. 15:10; Gál. 6:14. 2) La verdadera, tiende a aumentar la diligencia en la santidad práctica; la falsa, hace al hombre confiado, perezoso, Sal. 51:13, 13, 19. 3) La verdadera, conduce a un examen cándido de sí mismo y un deseo de ser examinado y corregido por Dios; la falsa, lleva una disposición de sí mismo, por lo que la persona queda satisfecha con las apariencias y evita toda investigación escrupulosa, Sal. 139:23-24. 4) La verdadera produce aspiraciones constantes a lograr una comunión más íntima con Dios; las falsas con un conocimiento superficial y algunas veces con bases falsas.

Esta doctrina de prueba por las siguientes citas bíblicas: 2 Cor. 13:5, Rom. 8:16; 1 Juan 2:3, 3:14. Somos exhortados a mostrar interés en esta seguridad, Heb. 6:11; 2 Pedro 1:5-11.

LA SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN. Se basa: a) En la Verdad Divina de la salvación, Heb. 6:18; b) En la evidencia interna de las gracias a las cuales se refieren las promesas, c) En el testimonio del Espíritu Santo, Rom. 8:16; d) y en la experiencia interna del creyente.

V. LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS

Se refiere concretamente a que Dios por su Gracia, hace que el cristiano persevere voluntariamente en la vida a la que lo llamó por su Espíritu. En otras palabras, el verdadero cristiano puede caer en pecado, pero jamás caer totalmente de la Gracia. Se levantará por el poder y la misericordia de Dios y encausará su vida hacia el blanco, al premio de la soberanía vocación de Dios, Juan 10:28; Rom. 8:31-39; Fil. 1:6.

El verdadero cristiano, puede caer en pecados graves y continuar por algún tiempo, por las siguientes causas: 1) Las tentaciones del mundo, 2) Las seducciones de Satanás, 3) Los restos de la corrupción de su propia naturaleza. 4) La negligencia en el uso de los medios de Gracia. Y puede producir los siguientes resultados nocivos: a) Contristar al Espíritu Santo, b) Quedar privado por ese tiempo y hasta cierto grado de los consuelos y fuerzas de Gracia: su corazón endurecido, su conciencia herida y visitado por castigos temporales correctivos, c) Ser piedra de tropiezo a los que ven y un motivo de tristeza a sus compañeros cristianos.

Pese a todo lo anterior, el Espíritu Santo motivará a que el cristiano caído se levanta, constriñéndole con su Palabra a que abandone su vida de pecado y que persevere en la Gracia del Salvadora. Tal fue el cado de David, II Sam. 11:2-4; Sal. 51; el de Pedro, Luc. 22:61-62. El Espíritu Santo de Dios hace esta obra, Fil. 2:14,

¡Quiera Dios que los miembros de las Iglesias Reformadas, sepan y aprendan a amar la hermosa herencia que les ha tocado; lo crean, la defiendan y la guarden pura y sin mácula de herejía! Y que esta pequeña, y somera disertación motive a muchos a estudios más amplios sobre confirmación y profundización de estas doctrinas.

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