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La Dieta de Worms

Las Escrituras hacen referencia a lo que podemos llamar lugares santos o suelo santo, pero también a momentos que definen todo lo que vendrá después y eso es lo que la Reforma significó, para la historia mundial pero particularmente para la historia de la Iglesia, es un parteaguas el momento en que Martín Lutero clava las 95 tesis en Wittenberg. Ese es el momento en el que la Iglesia recuperó el evangelio. No por nada el lema de la Reforma es “POST TENEBRAS LUX”. Así que en términos de nuestra herencia como presbiterianos, este año es tiempo de celebración y de voltear al pasado de una forma sana para entender mejor quiénes somos y por qué estos eventos del pasado importan.

En particular, si vemos los cinco años posteriores a que Lutero pegara las 95 tesis, que como recordaremos no estaban diseñadas como un documento público sino como una propuesta de debate dentro de la facultad de la Universidad de Wittenberg, entre otros temas : las indulgencias. Este fue el momento que Dios decidió usar para traer a la luz nuevamente el evangelio. Pronto comenzaron a presentarse debates en Leipzig, Augsburg y fue tanto el revuelo que causó que el Emperador tuvo que convocar una Dieta, es decir una Asamblea de los príncipes que componían el llamado Sacro Imperio. La comparecencia de Lutero ante la Dieta de Worms, se llevó a cabo del 16 al 18 de abril de 1521 y fue convocada por Carlos V.

En la Dieta de Worms hubo un momento cuando Martin Lutero fue llamado a renunciar, la versión que en algunas películas se muestra sobre este momento ilustran una escena en la que Martín Lutero se levanta y responde pero la verdad es que Lutero al levantarse, ciertamente con temor, dijo que quería un día más para pensarlo; regresó a su celda increíblemente atemorizado, y oró, clamó a Dios:

¡Dios todopoderoso! ¡Dios eterno! ¡cuán terrible es el mundo! ¡cómo abre la boca para tragarme! ¡y qué débil es la confianza que tengo en Ti! . . . Si debo confiar en lo que es poderoso según el mundo, ¡estoy perdido! ¡Está tomada la última resolución, y está pronunciada la sentencia! . . . ¡Oh Dios mío! ¡Asísteme contra toda la sabiduría del mundo! Hazlo … Tú solo … porque no es obra mía sino Tuya. ¡Nada tengo que hacer aquí, nada tengo que combatir contra estos grandes del mundo! . . . ¡Mas es Tuya la causa, y ella es justa y eterna! ¡Oh Señor! ¡sé mi ayuda! ¡Dios fiel, Dios inmutable! ¡No confío en ningún hombre, pues sería en vano! por cuanto todo lo que procede del hombre fallece…. Me elegiste para esta empresa…. Permanece a mi lado en nombre de Tu Hijo muy amado, Jesucristo, el cual es mi defensa, mi escudo y mi fortaleza.

Al día siguiente, compareció ante la Dieta y cuando se le preguntó si se retractaba, contestó:

Ya que su serenísima majestad y sus altezas exigen de mí una respuesta sencilla, clara y precisa, voy a darla, y es ésta: Yo no puedo someter mi fe ni al papa ni a los concilios, porque es tan claro como la luz del día que ellos han caído muchas veces en el error, así como en muchas contradicciones consigo mismos. Por lo cual, a menos que se me convenza con testimonios bíblicos, o con razones evidentes, y si no se me persuade con los mismos textos que yo he citado, mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios, y actuar contra la conciencia no es seguro ni es sano. Heme aquí; no me es dable hacerlo de otro modo. ¡Que Dios me ayude! ¡Amén!

Adaptado de 5minutesinchurchhistory.com “Happy Anniversary” por Dr. Steven Nichols, 15 de octubre de 2016.

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