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Juan Calvino, acerca de la oración

No son suficientes las palabras para expresar cuán necesario es orar, y en cuantas maneras es provechosa la oración. Es por tanto, por el beneficio de la oración que alcanzamos las riquezas que a nuestra disposición ha puesto nuestro Padre Celestial.

Estas palabras de Juan Calvino sobre la necesidad de orar se encuentran consignadas en su obra “Institución de la Religión Cristiana”. En esta obra, Calvino realiza todo un trabajo teológico en cuatro libros: El primer libro es acerca del Conocimiento de Dios como Creador, el segundo es acerca de Dios como Redentor nuestro en la persona de Cristo, en el tercer libro, Calvino pone su atención en el Espíritu Santo y en la manera en la que recibimos la gracia de Cristo, el cuarto libro es acerca de la Iglesia y la vida en el Espíritu.

En el libro tres, capítulo 20; Calvino escribe sobre la oración. El comienza hablando sobre la necesidad de orar: “Nosotros necesitamos la oración porque es la manera en la que recibimos los beneficios de Dios”. Calvino plantea la pregunta: ¿Por qué, si Dios siempre hará sólo lo que sea su voluntad, nos molestamos en orar? ¿No es entonces la oración, superflua? Y se responde diciendo que primero que todo, la oración nos transforma a nosotros, nos cambia. Además, la oración es una orden de Dios, y esto debería ser más que suficiente para cualquiera de nosotros.

En este punto, Calvino se enfoca en lo que llama reglas para la correcta oración y enlista cinco reglas:

1. Acercarse ante Dios con reverencia. Al estar presente, esta actitud de reverencia enmarca nuestros pensamientos y dichos. Nos acercamos con reconocimiento, y la luz de Todo lo que Él es, nos reconocemos, vemos como somos.
2. La segunda regla de oración es orar reconociendo nuestra insuficiencia. Es muy simple, pedimos porque necesitamos, orar es un constante recordatorio de nuestra dependencia en Dios. ¿le ha sucedido? ¿Qué pedimos a Dios algo, pero en realidad, en nuestro interior, pensamos que nosotros mismos lo podemos conseguir?
3. La tercera regla es acercarse suplicando misericordia. No merecemos nada y ese es el punto central que Calvino hace notar a sus lectores, Dios no nos debe nada, es porqué Él es bueno, es porque Él tiene misericordia que extiende su mano llena de bendiciones para contestar nuestra oración.
4. La cuarta regla es orar con esperanza y confianza. Él ha prometido que escuchará las oraciones y que las contestará.
5. La quinta regla es: “Orar en el nombre de Jesús”. Él es nuestro único intercesor, nuestro mediador. No sólo es nuestro Sumo Sacerdote, que ha completado la obra de redención sino que además continuamente intercede por nosotros delante del Padre. “Porque tan pronto nos damos cuenta de la inmensa majestad de Dios, no podemos hacer otra cosa sino temblar y alejarnos por nuestra indignidad, pero Cristo se presenta como intermediario y entonces encontramos un trono de gracia” (Heb. 4.16).

Adaptado de 5minutesinchurchhistory.com “Calvin on prayer” por Dr. Steven Nichols, 20 de mayo de 2015.

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