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La Honestidad

Honestidad, del latín honestitas. Se refiere a la persona que es decente, decorosa, recatada, pudorosa, razonable, justa, proba, recta u honrada. La honestidad es una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con sinceridad y coherencia, respetando los valores de la justicia y la verdad. No puede basarse en los propios deseos de las personas. Actuar en forma honesta requiere de un apego a la verdad que va más allá de las intenciones. En el sentido más incuestionable, la honestidad puede entenderse como el simple respeto a la verdad en relación con el mundo, los hechos y las personas, y del sujeto consigo mismo.

La integridad de los rectos los encaminará: Mas destruirá a los pecadores la perversidad de ellos. Proverbios 11.3

La honestidad de acuerdo a la Biblia es la calidad de ser veraz, transparente y digno de confianza. La honestidad es el reflejo directo del carácter interno del cristiano. Tus acciones son un reflejo de tu fe, y reflejar la verdad en tus acciones es parte de tu testimonio como CRISTIANO.

SER HONESTO ES ser real, auténtico, genuino. La honestidad expresa respeto por si mismo y por los demás. Matiza la vida de apertura, confianza y sinceridad, y expresa la disposición de vivir en luz. No hay nada más excelente que ser una persona honesta, una persona a la cual se le pueda tener confianza, una persona a la cual se le puede creer lo que dice. La honestidad es una cualidad que todo cristiano debe poseer, a la vez que resguarda muchas áreas de nuestras vidas, como es el caso de la conversación, donde debemos ser completamente honestos. Honestidad es ser responsable de nuestras acciones.

SER DESHONESTO ES ser falso, inmoral, impúdico, desvergonzado, indecoroso, indecente, libertino, lujurioso, licencioso, indigno, corrupto. La deshonestidad no respeta a la persona en si misma, ni a los demás. No existe nada que pueda destruir nuestro testimonio en forma contundente como el ser deshonesto, porque la gente no podrá confiar en aquella persona que miente, engaña y oculta la verdad.

Muchos de nosotros no somos honestos en este sentido, pues no tenemos la valentía de aceptar nuestra responsabilidad de nuestros actos, y lo que hacemos es negar o echarle la culpa a los demás por nuestras malas decisiones. La persona honesta se hace responsable de sus acciones, pues sabe que somos humanos y que podemos cometer errores, por ende, admite sus errores y no los encubre. La honestidad está ligada con nuestra obediencia reverencial a Dios, pues es el “temor a Jehová es el principio de la sabiduría” y cuando tememos a Dios, el ser honesto es vital. La Palabra de Dios nos indica que Dios no se complace del engaño, la falsedad y la mentira. Dios no puede admitir a cristianos deshonestos, quienes engañan, mienten y falsean. La Palabra de Dios nos exhorta para ser honestos, hablar la verdad el uno con el otro, a desechar la mentira, el engaño y la falsedad. ¿Por qué mentir?, por qué tratar de engañar o impresionar a los demás con falsas palabras. Cuando usted tiene que mentir y engañar para impresionar o conseguir la aprobación de los demás, o conseguir sus propósitos, usted demuestra ser una persona insegura, una persona que posee miedos y teme el rechazo y la desaprobación de los demás. Usted tiene que ser honesto y expresarse tal y como es, no tratando de impresionar o manipular a alguien a través de engaños y mentiras.

Cuando sepamos quiénes somos en Cristo Jesús y entendamos que nuestro valor o estima proviene de Él, y no de lo que piensan los demás, solo entonces podremos entender la honestidad y hablaremos sin miedo, sin tapujos de nuestras vidas o de nuestro pasado y no habrá necesidad de engañar, mentir o querer impresionar a los que nos rodean.

Debemos ser honestos al enseñar la Palabra de Dios, cuidar de no tergiversarla para conseguir algún beneficio o con ello manipular a los demás. Debemos enseñar la Palabra exactamente como está escrita. Muchos predicadores y maestros  engañadores predican medias verdades para ganar la aprobación de los demás, eso es deshonestidad.

Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Efesios 4.25

Ser honesto puede en algún momento causarnos dolor, pero saber que estamos haciendo y siguiendo la voluntad de Dios, al final nos hará más felices. Jesucristo dijo que: “Él es el camino, la verdad y la vida”. Si Cristo es la Verdad, entonces deducimos que la mentira nos aleja de Cristo. Entonces ser honesto debe ser parte de nuestro objetivo de vida. Amén.

 

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